02/08/2018

La información de los usuarios del mundo digital es hoy uno de los activos más valiosos

POR BLAS BRICEÑO (*), 2/08/2018

El escándalo suscitado luego de las filtraciones de datos y la demanda de regulación del mundo digital por parte de algunos gobiernos, permite razonar dos cosas: una es el poder explosivo de la información, esto es, poder segmentar a los consumidores, influyendo en todos los ámbitos de la vida y en los principales países del mundo. Ese es el poder de la información. Lo segundo, es que los consumidores no son conscientes que están entregando gratuitamente información personal, permitiendo ser influenciados hábilmente por estrategias de comunicación que no eligieron y de las cuales ignoraban su existencia.

Esto es posible porque existe despreocupación por la seguridad de sus usuarios; y a su vez, porque los usuarios dejan a disposición toda esa información para su uso.

Hay una lógica bastante perversa de algunas empresas que administran información masiva que es ¨yo te doy un beneficio, vos entrégame tu identidad¨. ¿Cómo se capitaliza? Vendiendo cosas, ya sea un presidente o un producto. En forma estadística y anónima le vendo un espacio a ciertas empresas que quieren venderte algo y le permito que te encuentre y te lo ofrezca, si vos querés, compras. En realidad, sabemos el poder de persuasión que tiene una comunicación efectiva produciéndose todo el tiempo, con lo cual uno puede buscar herramientas, pero es muy difícil porque a medida que vos expresas tus deseos a través de tus búsquedas, lo que viene es la respuesta a tu deseo y el estímulo para que ese consumo se acreciente. Sirve para encontrar lo que buscas, pero también para encontrar aquello que deseas y no querés comprar y lo terminás comprando.

Al ceder mi información, cedo el espacio para que alguien con mucha capacidad de entenderme trate de torcer mi voluntad en la dirección de su producto, con mucha información propia, sabe lo más íntimo de mí. Si encima esa información que se anuncia como anónima y bien custodiada, y no es tan así, entonces, tienen acceso no sólo a dónde vivís sino a todos tus movimientos, incluso a qué hora tenés sexo. De esta manera, tengo muchas más capacidades de convencerte en el momento adecuado en que conviene que mi mensaje sea escuchado. Por eso es tan brutal el poder, porque la hipersegmentación que permite la información que hoy le damos a todo el mundo de todo lo que hacemos a cada hora del día. El acceso a nuestra vida íntima, saber a qué hora te levantas, a qué hora te dormís, cuándo salís a comer y qué pedís cuando te quedas en tu casa.

Esa información te hace blanco de algunas propuestas sociales o políticas mucho más precisas de las que se pueden poner en la calle, donde sos uno más de un conjunto de peatones que pasa por un determinado lugar.

La información hoy es uno de los activos más valiosos y, por eso, se debe garantizar la seguridad para preservarla.

(*) Especialista en Software, fundador y CEO de Finnegans y Xubio.

16/07/2018

Por una economía del conocimiento

POR BLAS BRICEÑO (*), 16/07/2018

En el mundo, la demanda de profesionales del software es constante y permanente, desde la India hasta la Argentina se necesitan muchos más de los que hay. Los nuevos profesionales que hoy surgen tienen una seguridad de empleo muy grande. En términos generales, uno podría duplicar la cantidad de especialistas en 10 años y seguramente todos tendrían trabajo, 2 veces más en 10 años es posible. Y eso sin considerar todas las profesiones que se vinculan desde un conocimiento específico al software. Agregando en ese grupo a los numerosos matemáticos, estadísticos y profesionales de ciencias exactas que hoy son de gran demanda para construir software o implementar soluciones de bigdata o inteligencia artificial.

Las carreras del presente, y del futuro también, están vinculadas al desarrollo del software y la programación, porque la tecnología avanza en todo lo que hacemos, demandando cada vez más cantidad de software para escribir. Esto promueve la necesidad de mayores recursos para construir, diseñar, crear y producir herramientas de software, y garantiza que aquellos que puedan desarrollar ciertas capacidades, tendrán mejores condiciones de trabajo. Con ciertos saberes es posible alcanzar una economía del conocimiento.

Pero todavía no se sabe muy bien cuál es la mejor estrategia para instalar la tecnología en las escuelas o capacitarse en tecnología en las aulas. Si sabemos que hay necesidades de educación y desarrollo de capacidades que desde el punto de vista de la construcción de software o tecnología digital, requieren entender de matemática, de geometría, de lógica, de psicología y de otros conocimientos muy técnicos o específicos que son imprescindibles para su desarrollo.
Es importante cuando hablamos de capacitación para desarrollo de profesionales de sistemas diferenciar dos cuestiones: el uso de herramientas digitales no es lo mismo que el desarrollo de capacidades de construcción de esas herramientas.

Por un lado, las herramientas digitales entendidas como herramientas del ciudadano o consumidor que son hoy masivas en su uso para el vínculo social, para decidir una compra y efectuarla, o entablar un diálogo. Son herramientas, que permiten el desarrollo de actividades en base a un soporte digital y son imprescindibles porque, de lo contrario, se pierden oportunidades o se disminuye el nivel de desarrollo y comunicación social. Pero estas herramientas nada tienen que ver con las capacidades de producir tecnología, es una confusión muy habitual que impacta en cómo se pretende usar la tecnología en las escuelas. Esta confusión a menudo considera a los estudiantes como usuarios, esto no hace más que mediatizar un proceso de enseñanza a través de las computadoras que, si bien tiene muchos aspectos positivos, en ningún caso los deja dentro de la economía del conocimiento.

Usar tecnología no nos lleva a producir tecnología, a lo sumo nos vuelve usuarios más inteligentes a la hora de pensar una solución tecnológica, pero no es el camino para crear productores o instalar una economía del conocimiento. Para eso hay que recurrir al desarrollo de las capacidades básicas que son matemática, álgebra, lógica, geometría, son la base de las Ciencias de la Computación, y es lo que hace falta para el desarrollo del mercado. En sintonía, aquellos que tengan capacidades de abstracción y pensamiento lógico tienen muchísimas más ventajas de aprender cómo programar desde la técnica.

Es fundamental pensar en la implementación de estrategias que permitan que cada vez más personas, inquietas por naturaleza e interés, se acerquen a las Ciencias de la Computación para entender y aprender a programar. Programas como el Plan 111 Mil implementado a nivel nacional, y otros semejantes, habilitan a todo aquel que lo desee a iniciarse en las bases fundamentales sin necesidad de contar con una trayectoria previa vinculada a la tecnología. Es un punto de partida para luego perfeccionarse, o pensar en tecnicaturas u otras carreras que brinden más herramientas a profesionales como la de ingeniero, analista, entre otras.

El software necesita cada vez más conocimientos específicos de ciertos dominios: psicología, medicina, etc. porque las herramientas empiezan a ser cada vez más sofisticadas y acompañan a técnicos, especialistas o científicos para desarrollar programas cada vez más complejos. Esas herramientas, para su diseño y construcción, necesitan de especialistas en determinados dominios, que entiendan de una especialidad para que después programen, esto es, que los médicos que entiendan cómo programar.

El saber cómo construir software y el entrenamiento de sistemas de expertos en inteligencia artificial se ha tornado una tendencia complementaria en cualquier profesión para obtener mejores resultados. Esto ya se está viendo en el presente y será masivo en el futuro. Un sistema experto puede ser muchísimo más veloz y eficiente que un ingeniero mecánico, un contador o un médico, pero necesita de un ingeniero mecánico, un médico o un contador para su entrenamiento y evolución. Con lo cual, muy probablemente, las profesiones estarán cada vez más vinculadas a la realización de software que al ejercicio directo de la profesión.

Estos son algunos de los caminos posibles que llevan a promocionar a nuevos trabajadores y profesionales en la producción de software o, más específicamente, los acerca a una economía del conocimiento.

(*) Especialista en Software, fundador y CEO de Finnegans y Xubio.